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domingo, 16 de diciembre de 2018

Subida del Belén a la Tesla 2018

Vivelasmerindades acompañándonos a la Tesla para subir, un año más, el Belén en visperas navideñas.

Voluntarios de la 15ª edición

La subida del Belén a la Tesla se ha convertido en una tradición en la Merindades.

Creyentes y profanos se reúnen a las nueve de la mañana en el pueblo de los primeros jueces de Castilla. 

Bisjueces, un típico pueblo castellano, con casas de piedra y balcón corrido es el punto de partida en una ruta de media montaña, en el que aficionados de todas las edades al senderismo y rutas traileras se dan los buenos días y saludan con respeto a Laín Calvo y Nuño Rasura, testigos de la jornada desde el pórtico de la iglesia del pueblo.

Iglesia de Bisjueces

Con la colaboración del Excmo. ayuntamiento de Villarcayo, Protección Civil y Rubén Pérez Llarena como reportero oficial, los animados excursionistas se disponen a partir hacia el punto más alto de la Tesla. 
Peña Corba, con sus 1332 metros es paciente con nosotros. 
Poco a poco, sin sobresaltos y con la ilusión de colocar la Sagrada Familia, recorremos algo más de 7 km. con más de 700 m. de desnivel en aproximadamente 2 horas.


Buzón de peña Corba

Pero la meta no solo es el gran objetivo. El recorrido es protagonista de la jornada tambien. 
Bosques de encinas, con aroma de brezo y lavanda nos hacen más fácil los primeros metros. 
La pendiente es leve y el sendero se marca de forma muy definida entre las argomas y el musgo que viste a la caliza del suelo y a los troncos del encinar.



Encinar de Bisjueces 

Una vez sorteado el primer tramo de ascensión, un paso canadiense nos señala qué camino debemos tomar. 
De frente iremos. Lo más recomendable es continuar la marcha de frente.

Ascendemos de nuevo por un camino ancho con firme desigual para llegar a unas campas de hierba, antesala del paso por una barrera que siempre debemos cerrar, una vez que la hemos cruzado, para evitar así que el ganado que pasta en esa zona no se escape.

Sobrepasado un túnel de encinas muy sugerente, refugio de las vacas, nos topamos con un paso estrecho y alambrado que señala el comienzo del tramo más exigente, para llegar al agujero.


La mayor pendiente está antes del agujero


El agujero. Un lugar idóneo para reagruparse y reponerse del esfuerzo realizado. 
Estamos prácticamente a mitad de nuestra meta.
Para llegar ahí, debemos poner atención en nuestra pisadas, pues un tramo tiene una considerable altura, con roca deslizante y de relieve vertical.


Llegamos al agujero


El agujero
Dejamos el agujero y continuamos la ascensión para llegar al canto del Modorrillo.
Un sendero pedregoso al principio y de negra tierra a continuación, con arbustos de boj, y caballos pastando en esa canal, nos va a permitir arribar a un punto emblemático de esta sierra.
El canto se puede otear desde el sinclinal que contiene la Merindad de Castilla la Vieja con solo mirar al Sur, una verruga en en el perfil de esta cadena de montes y que marca frontera con el valle de Valdivielso.

El canto de Modorrillo


El canto
Arriba, la Tesla es agradecida con todo aquél que se acerca a su cima. 
Una altiplanicie pedregosa permite recorrerla y crestearla ofreciendo unas vistas inimaginables hasta que estás ahí.
Casi 3 km. restan en dirección Este para conquistar el punto geodésico que señala el punto más alto de la ruta: la peña Corba. 

Hemos recorrido casi 8 km. y ascendido unos 800 m. Sin prisas. Disfrutando del entorno y de las compañías.
El Belén se coloca a pies de la baliza, quedando resguardado por unas piedras para abrigarlas del violento aire de Sur que sufrimos en esta zona por estas fechas; y más, en altura. 

La vegetación arriba es prácticamente nula. Argomas y brezo son los osados habitantes de las alturas que, junto a chovas piquigualdas y buitres dan color al mejor escenario posible para contemplar las estrellas por su proximidad con ellas, pues el cielo se puede tocar desde aquí.


Peña Corba

El Belén


Un año más, y van 15 ya, la Tesla celebra la Navidad.


Feliz Navidad


En silencio, con los relinchos de los caballos que por allí merodean, José y María nos acercan a Jesús a la Tierra para que siga enseñando que somos hombres buenos; aunque en ocasiones no lo demostremos.

¡FELIZ NAVIDAD!

La vuelta, como todos los regresos, feliz.


El regreso a casa



P.D. “A Nené, por las 15 ediciones que lleva mostrándonos el camino”.







domingo, 3 de diciembre de 2017

Cuento de Invierno

Vivelasmerindades recreando una leyenda del Norte, ahora que el invierno se deja sentir.

El Tomten es un cuento sueco que trata sobre las noches oscuras y cerradas.

Allí, donde el silencio reina en medio del bosque. Allí, donde los más intrépidos llegaron; allí, donde el Sol quiso rozar el hielo eterno.
Esas noches donde brillan las estrellas en el cielo y la nieve lo cubre todo. 
Esas noches en las que la gente se guarece en sus casitas, se abriga y enciende la chimenea.
Esas noches en las que todos duermen. Todos menos uno...

Todos duermen. Todos sueñan.


El Tomten está en vela. Vive en un rincón de nuestro hogar y sale por la noche, cuando todos los seres humanos duermen. Es un Tomten viejo, viejísimo, que ha visto la nieve centenares de inviernos.
Nadie sabe cuándo llegó a nuestro lado. Nadie le ha visto nunca, pero sabemos que allí está. Algunas veces, cuando nos despertamos, vemos las huellas de sus pasos en la nieve. Pero nadie ha visto al Tomten. 

Centenares de inviernos ha visto el Tomten

A la luz de la luna el Tomten se desliza con pasitos sigilosos. Se asoma al establo y a la cuadra, al granero y al cobertizo. Circula dejando rastros en la nieve.

El Tomten va primero al establo. Las vacas sueñan que el verano ha llegado y están pastando en los prados. 
El Tomten les habla en la lengua de los tomten; un silencioso lenguaje que las vacas pueden comprender.

Van y vienen los inviernos,
vienen y van los veranos.
¡Pronto en la vega pastarán!


La luna brilla dentro de la cuadra. Allí está el hispano-bretón, un caballo dócil y fiel. Tal vez recuerda un campo de tréboles donde trotó el verano pasado. 
El Tomten le habla en la lengua de los tomten; un silencioso lenguaje que el caballo pueden comprender.

Van y vienen los inviernos,
vienen y van los veranos.
¡Entre los tréboles pronto estarás!


Todos los corderos y los borregos duermen profundamente, pero cuando el Tomten los atisba desde la puerta balan con suavidad. 
Les habla en la lengua de los tomten; un silencioso lenguaje que los corderos pueden comprender.

Mis borregos, mis corderos,
fría es la noche pero cálida la lana
y hay hojas de álamo para comer.

Roble centenario


El techo de la perrera está blanco de nieve; dentro se halla Caro.
Todas las noches espera a que llegue el Tomten. el Tomten es su amigo y le habla en la lengua de los tomten; un silencioso lenguaje que un perro puede comprender.

Caro, mi amigo, ¿hace frío esta noche? ¿Tienes frío en tu casita?
Te traeré más paja y podrás dormir.

Ningún ruido hay en la casa donde vive la gente. Todos duermen en la noche invernal, sin saber que el Tomten está allí.

Van y vienen los inviernos,
he visto a los hombres grandes y pequeños, 
pero ellos jamás me verán,
piensa el Tomten.

Entra de puntillas al cuarto de los niños y por un largo rato los contempla dormir.

"Si acaso despertaran, podría hablar con ellos en la lengua de los tomten;
un silencioso lenguaje que los niños pueden comprender.
Pero de noche, los niños duermen."

Así pues, se marcha el Tomten con sus callados pasitos. Por la mañana, los niños encuentran su rastro: una hilera de huellas diminutas en la nieve.


Sueños dorados en la noche


Entonces el Tomten regresa a su cómodo rinconcito en el hogar. Allí, el gato lo espera porque quiere leche. 
 El Tomten le habla en la lengua de los tomten; un silencioso lenguaje que el gato puede comprender.

"Claro que puedes quedarte conmigo, y por supuesto que leche te daré"

dice el Tomten.

El invierno es largo, oscuro y frío, y a veces el Tomten sueña con el verano.

Van y vienen los inviernos,
vienen y van los veranos.
¡Las golondrinas pronto vendrán!,
piensa el Tomten.

Pero el invierno amontona la nieve, hace brillar las estrellas del cielo y hace que el frío reine en la noche. La gente se guarece en sus casitas y atiza el fuego de la chimenea.

Luego, todos duermen. todos menos uno...


Feliz invierno.

...Todos menos uno



martes, 21 de noviembre de 2017

Leyendas de las Merindades. Cap.2

Cap.2

...
Durante varias noches la calma fue la nota dominante en esas casas. Silencio, puertas cerradas, quietud. Tan solo se atestiguaba la existencia de vida en ellas por el humo en sus chimeneas. 
Pasados unos días, con el ganado sin poder salir debido a las primeras nieves caídas en el valle, la normalidad parecía haber vuelto a la vida de todos los vecinos. Pero eso sólo era apariencia. 

La Estrella de Oriente tomaba protagonismo en las lecturas Sagradas, las dádivas se hacían presentes al calor de los que creían y practicaban lo que en ellas se decía.

Todos se habían acostado pronto, según mandaba la tradición, para dejar hacer a los Reyes Magos. La noche sería tan larga y oscura como esperanzadora. Fue entonces cuando ocurrió.

Los aperos que descansaban en el patio que antecedía a la casa a la espera del cambio de estación cobraron vida como por arte de magia. Los animales, de nuevo, volvieron a inquietarse; los farolillos que circundaban la casa perdieron sus llamas, la fría corriente de aire burlaba los cerramientos para silbar de manera furibunda entre los cortinajes de las habitaciones.

Nada se asemejaba a lo que se soñaba en la noche con más ilusión y magia del año. 
Sus inquilinos se sobresaltaron, saltando como resortes de sus camas. Coincidieron todos en la cocina, frente a la chimenea, en silencio y mirándose entre ellos intentando encontrar respuestas ante el caos que se estaba produciendo en su casa. 
La casa, el hogar, significaba el símbolo de unión de una familia. Todos sus integrantes la respetaban y cuidaban y ninguno estaba dispuesto a que nadie la profanara. Y esto parecía ocurrir ahora.

Armados de valor y, decididos todos ellos, descendieron al patio para enfrentarse a lo desconocido. Varas de avellano, cuchillos y escobas de brezo batieron el hielo que cubría el solar. 
Tan coordinados trabajaban en la búsqueda del mal que les amenazaba, que pudieron arrinconarlo. Ahí estaba, sin escapatoria, con una mirada venenosa que retaba a la valentía de los dueños de la propiedad. 
Sin miramientos, el aire silbó, silbó de manera incesante e intensa. 
Maullidos, arañazos y gritos rompieron los miedos y se proyectaron hacia una única dirección. 
La altura del muro pudo, por fin, ser franqueado por la víctima de tales azotes. Así evitó una muerte segura, pues la contundencia de la familia no tenía medida alguna, pues habían decidido extirpar todo mal presentado en su parcela.

La luna ya había cambiado de cuarto cuando se comenzó a ver a la bruja de nuevo por las calles del pueblo. Pero sus pasos no tenían ese ritmo nervioso y ligero con que se la identificaba. 
Además, un palo oscuro y retorcido de madroño servía de apoyo para poder avanzar. Su aspecto era aún más siniestro de lo acostumbrado, y la curva de su espalda retaba a la misma gravedad.

Nadie se explicaba la nueva situación a la que la siniestra anciana había llegado. Nadie la preguntaba, nadie se atrevía. Ella, con nadie conversaba. 
Un misterio que nadie encontraba explicación alguna. 
¿Nadie? 


Montaña burgalesa


El Ventanón

El Ventanón

Puente nuevo en los Hocinos

Los Hocinos


De Cidad a Tudanca

Los Tornos