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miércoles, 1 de febrero de 2017

El Valle de Manzanedo: El menos poblado

Vivelasmerindades y adéntrate en El Valle de Manzanedo para sentir el capricho que el Ebro se marca  al abandonar Los Altos en el desfiladero de Los Tornos y presentarse, cual joven despechado, sin rumbo fijo mirando al Norte.
https://www.youtube.com/watch?v=d2KuynANXhY


Desde Los Tornos se otean Los Altos
El Ebro se dirige hacia el Norte

Mas su amenaza se queda sólo ahí, en amago. Cidad de Ebro lo reconduce hacia el Este, camino a Valdivielso, su siguiente destino. https://www.youtube.com/watch?v=XHRe2vmdrF4
Lo consigue con la ayuda de unas imponentes sierras que visten el Norte y el Sur dando forma a un valle quieto, confortado por un completo recorrido del Sol a lo largo de las cuatro estaciones y, consciente de sentirse vivo gracias a las prístinas corrientes de unos rápidos que invitan a remontarse sobre ellos en canoa.
Un remanso de paz vestido en silencio por innumerables nogalas junto a las orillas del valle menos habitado de la Comarca.

Esa cualidad fue en su día un hándicap para continuar disfrutando a pie, en bici, en rutas ecuestres o a través de la escalada de este paraíso prácticamente virgen, pues la idea la construcción de una presa estuvo sobre la mesa de la CHE. El proyecto resultó fallido y, gracias a Dios, hoy en día todos podemos recrearnos bien cerca en uno de los rincones tan olvidados como recomendables de la Península en pleno siglo XXI.

Senderismo para todos
Vega de Cidad de Ebro
De cuento
Fuente honda.




martes, 10 de enero de 2017

El Ebro en Valdivielso

Vivelasmerindades descubriendo la entrada natural Norte de la Merindad de Valdivielso.

Salimos de Villarcayo hacia Burgos. Sorteamos las curvas ciegas en un constante zigzagueo de un imponente desfiladero que el río Ebro ha horadado durante siglos llamado Los Hocinos. 
Farallones calizos que provocan vértigo debido a sus 200 metros de profundidad. Por fin, tras un par de kilómetros, su infinito se suaviza al alcanzar el puente nuevo que finta al original paso hacia el Valle, como así lo llaman sus oriundos. 

Puente Nuevo 

El Sol nos invita a recorrer ese camino carretero junto al Ebro, que Isabel la Católica se inventó para eludir el peaje judío de la "Ciudad de los Manzanos". El objeto de esta ruta fue la de transportar a la capital del Reino los frescos y apreciados pescados del Cantábrico.


Camino Viejo

Antes de comenzar el ascenso entre grandes losas y cantos que aún perduran en el Portillo no gires tu mirada hacia ese cañón fluvial que se viste con encinas, madroños, algún roble y recios bojs. Quedarás prendado por la perspectiva que se ofrece.

El Puente Nuevo y Los Hocinos 

Subiendo el Portillo me giré...

Tras superar con paso firme la suave pendiente del Portillo, la luz se intensifica al botar en un balcón natural calizo con el gran Iber a los pies.  En la orilla contraria, un edificio austero, con ninguna  importancia artística resiste como central hidroeléctrica hoy en día. Sus altos muros silencian oscuras historias tras haber actuado como penal en la Guerra Civil española.

Penal de Valdenoceda

Valdenoceda nos saluda como primer pueblo del Valle de Valdivielso. Desde él, la carretera serpentea 
hasta alcanzar el páramo de Masa en un puerto de montaña llamado La Mazorra. Mil metros sobre el nivel del mar que delimita la Meseta Norte de la Península.

 El Ebro con la Mazorra al fondo

Aquí nos despedimos del Río más caudaloso y largo de España. Nosotros nos dirigimos a la capital, cabeza de Castilla, para convencer a sus gentes que la provincia es más que una altiplanicie; que los valles y montañas que todos hemos dibujados en la escuela existen. Que están muy cerca y que nos pertenecen a todos. La única condición es acercarse. Acercarse y dejarse atrapar por el derroche con que nos brindan estos paisajes y por la primera historia escrita en Castellano.
Pero eso es otra página a la que llegaremos.