El Camino francés lo sustituyó ya que la submeseta Norte que atravesaba Castilla de Oeste a Este garantizaba una penitencia más segura.
https://www.youtube.com/watch?v=fuNGRVRiCKI es un enlace que presenta brevemente y como acertijo una parada obligada en el camino original. Obligada por la belleza de la piedra allí trabajada para rendir culto y por el inmenso atractivo de un ecosistema marino, costero y de interior inigualable.
En él, las sombras de tupidos bosques acarician la fiereza de la espuma salada hasta someterla de un mar vivo. La fina arena de refrescantes playas acomodan al viajero. Mientras, los puertos pesqueros rellenan como teselas mosaicas los recovecos calmos para proteger las redes sardineras y traineras atuneras de los rudos arrantzales.
Porque, peregrinar y echarse a la mar son tareas que sólo se pueden realizar si Dios te ha llamado para ello.

