
Una recta de dos kilómetros separa Cigüenza de Villarcayo. El sinclinal Villarcayo-Miranda de Ebro comienza ahí, donde el río Nela pierde la vergüenza y se viste con aire resuelto con la gracia y frescor de alisas y choperas. Los prados otorgan el relevo a extensiones de cereal, y un monte con aire mediterráneo se deshace hacia una llanura que apunta al pico Humión, al Este.
La Virgen eligió la frescura del hogar de la mejor trucha común que se puede pescar. Decidió aparecerse sobre una tabla en esas aguas dóciles por culpa de numerosas presas molineras.
Desde entonces, el final del verano y veraneo se celebra entre cucañas, bolos, juegos de mesa, comidas familiares y de amistad y procesiones marianas.
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