Areola tímida que, perezosa, te dejas entrever a través de la neblina gélida y matinal.
Las colinas de Rosales están confundidas por tu silenciosa huida en busca del Humión.
Tiempo ha que en Losa se jactaban de tenerte antes que nadie.
Sin desearlo, sin poder evitarlo, huíste lenta pero imparablemente en busca de la Toba.
Desde Castilla la Vieja íbamos atestiguando que el otoño secunda al estío, que el invierno se presenta cuando decides retornar, cual Sísifo, de nuevo al Septentrión.
Mientras tanto, el agua se paraliza, el verde palidece.
Hasta entonces, contamos tus pasos como aquél que cuenta los latidos de su vida.
Pues la vida danza al compás de tu brillo.
Tu esplendor traspasa nuestras almas.
Tu calor regala alegría.
Tu existencia es sentido para la vida.
Pacientes, en silencio, sabemos que los días vienen y volverán.
Con calma y profunda mirada, sentimos que nosotros somos y sabemos que dejaremos de estar.
¡El invierno está aquí!
¡A disfrutarlo!
¡A vivirlo!
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| Tímido en invierno |
| Camino a las alturas para saludarte |

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